Resumen África

Casi toda la gente que nos hemos encontrado en el camino durante nuestro ultimo viaje en bici queda muy confundida cuando visitan nuestro Blog y se encuentran con una foto de África en la pagina principal… África?? Pero pensaba que viajabais desde Francia en bici por Asia?? Y esa foto?? También pasasteis por ese continente en bicicleta??

Bueno…aparte de que la foto nos encanta, tiene un significado especial…es un poco el recordarnos que sin un viaje no hubiese existido el otro, y que parte de lo que hemos vivido en la ultima aventura en bicicleta es gracias a este primer viaje en autostop por África.

Siendo un poquito mas claros podemos dividir estos dos años viajando, en dos etapas;

África en autostop y a pie (Novimebre 2017- Julio 2018)

MALARIA ( 20 Julio- 10 Agosto)

En bicicleta por Asia (Agosto 2018- Diciembre 2019)

Y como desde nuestro punto de vista sin el primero no se puede entender el segundo, ahi va un breve resumen de nuestra primera etapa viajando juntos.

África en autostop y a pie

Cuando Thomas y yo decidimos viajar juntos por un largo tiempo alrededor del mundo, la primera idea que se nos vino a la cabeza fue hacerlo en autostop y comenzar por el continente Africano.

Ambos amábamos la bicicleta de montaña y habíamos hecho viajes con ella ( en mi caso la vuelta a Islandia durante un mes sola y juntos algún tour por la región de Thomas en Francia) pero en ese momento la idea de viajar en autoestop y a pie cuando encontrásemos lugares que nos inspirasen para caminar, nos convenció y fue así como decidimos comenzar el viaje.

El 26 de diciembre de 2017 cruzamos en barco-stop el estrecho de Gibraltar desde Algeciras a Tanger y recorrimos el continente Africano durante 7 meses hasta Abidjan la capital de Costa de Marfil donde el 28 de Julio del 2018 finalizo el viaje.

Nuestra mochila pesaba 17 kilos, y transportábamos todo lo necesario para ser completamente auto suficientes ( tienda de campaña, sacos, cocina, cazuelas…)

En esta etapa atravesamos Marruecos, Sahara Occidental; Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea Conakry y Costa de Marfil.

El terminar este viaje no fue una decisión personal… después de algo mas de una semana en Costa de Marfil me vi afectada por una malaria un poquito mas fuerte de lo habitual y al final decidimos ( junto con los médicos) que lo mejor era volver a Europa para recuperar bien y hacer todas las pruebas oportunas.

Este viaje fue una inspiración y un aprendizaje de principio a fin… un viaje de gente y naturaleza, local, puro, espontaneo y real…sobretodo REAL.

Los primeros meses pudimos vivir el Marruecos mas profundo en uno de los Inviernos con mas nieve de los últimos 60 años.

Al ritmo de las llamadas a la oración marcadas por las mezquitas comenzamos a aprender y a sumergirnos en la religión musulmana…sin saberlo pasaríamos prácticamente los dos años de viaje en contacto con este religión y cultura pudiendo apreciar los sutiles y maravillosos cambios a la hora de practicarla dependiendo del país o etnia en la que nos encontrábamos.

Nuestros meses en Marruecos los vivimos fuera de las masas de turistas que se concentran en las áreas mas cercanas al océano durante el Invierno… En las primeras semanas hicimos un trekking por las montañas centrales del Rift en el noroeste del país, donde una gran nevada nos bloqueo en el medio de la montaña por tres días… allí vivimos por primera vez la hospitalidad que nos acompañaría los siguientes meses. En esta dura situación una familia que apenas tenia nada nos acogió durante unos días hasta que la carretera abrió y pudimos salir de allí. Nos dieron mas de lo que tenían para hacernos sentir a gusto y ayudarnos…nunca olvidaremos el respeto y cariño con el que nos trataron…por supuesto pese a vivir muy humildemente no querían nada a cambio cuando por fin pudimos partir, solo recordarnos que Ala así lo quería…

Mas tarde nos empapamos de la hospitalidad y de la fuerte cultura Bereber en las montañas de los Atlas… allí hicimos uno de nuestros trekkings mas especiales en cuanto a personas y paisajes caminando 150 kilómetros por los altos y medios atlas. Al principio alrededor de la maravillosa Jbel Ayachi, la cumbre mas elevada del Alto Atlas oriental, con 3737 metros de altura y poco a poco dirección Imilchil donde llegamos exactamente cuando teníamos que llegar porque al día siguiente callo une nevada que los habitantes no habían visto desde hace mas de 60 años. Permanecimos bloqueados por cuatro días viendo como la comida se iba acabando en el pueblo, muchos pastores habían muerto en la montaña atrapados y las infraestructuras habían caído con el peso de la nieve…fueron días duros donde ademas estuvimos malos después de haber hecho tanto esfuerzo físico los días anteriores.

Poco a poco y entre muchos reencuentros nos fuimos desplazando al bajo Atlas donde las montañas comenzaban a fundirse con el desierto y los grandes espacios dejaban atrás las montañas… entre hamadas y algún que otro maravilloso Erg el camino nos llevo despacio hasta el Sahara Occidental donde pasamos un mes en la ciudad de Dakhla ( Villa Cisneros en época de los Españoles) una ciudad con mucha historia y hoy en día bajo control militar de Marruecos ( como toda la región)…el control ejercido por el país vecino se siente en cada esquina… presencia de militares, banderas marroquis e imágenes del presidente Mohamed VI recuerdan a los pocos saharauis que quedan allí a quien pertenece el territorio. El igual que en el norte de Marruecos allí me sirvió mucho mas en ciertas ocasiones hablar en español que en francésLa manera en la que los saharauis me recibían por el simple hecho de ser española no dejo de sorprenderme durante toda mi estancia en la región (teniendo en cuenta como el gobierno español les abandono en un momento critico para este pueblo).

El robo de identidad y de recursos del gobierno marroquí a los saharauis es una realidad fácil de ver cuando pasas unos días allí observando y conviviendo con los locales… grandes minas y proyectos desmesurados como granjas de fresas o tomates, barcos de pesca ( ilegales) entre los que pudimos ver muchos con la bandera española, fabricas y un turismo que crece en porcentajes desmesurados.

A parte de la problemática Sharaui esta ciudad es un punto de encuentro para todos los inmigrantes que desde diferentes lugares de África están haciendo su camino para cruzar el mediterráneo...como hay mucho trabajo por la pesca y las nuevas construcciones que se están haciendo para el turismo de deportes acuáticos como el kite surf y el surf, muchos deciden parar aquí para hacer algo de dinero, en la mayoría de los casos destinado a pagar el “barco” que les cruzara al deseado continente y para enviar a la familia que esta esperando en los países de origen.

Como nosotros estuvimos un mes de voluntarios en la construcción de un nuevo complejo turístico francés trabajamos mano a mano con muchos de ellos ( Senegal, Costa de Marfil, Burkina faso, Nigeria…) , nos llevamos auténticos amigos de aquí, y escuchamos y vivimos autenticas historias de esas que normalmente lees en una revista o ves en la tele… la diferencia era que aquí quien nos las contaba eran amigos con nombres propios,todavía hoy después de dos años cuando escribo estas lineas se me caen las lagrimas recordando la incomprensión y frustración con la que viví esta etapa…

Un cruce de caminos de dos realidades completamente diferentes, dos occidentales viajando por decisión propia dirección sur y muchos africanos viajando por necesidad dirección norte… al principio explicar el por que de nuestro viaje no fue fácil y aunque muchos llegaron a comprendernos en la cara de muchos leí que en el fondo seguían sin entender que quisiéramos visitar por libre elección sus países…muchos pensaban que el “presidente de nuestro gobierno” debía estar pagándonos por esto…

Esta etapa sin lugar a dudas marco un antes y un después en nuestro viaje, y en nosotros…comenzamos a aprender y a absorber de la cultura africana mas negra… nuestros amigos senegaleses o marfileños nos invitaban a menudo a su casa o a sus ceremonias religiosas… en los apartamentos vivían como 20 personas en dos habitaciones, donde la mujer de uno de ellos se solía dedicar a cocinar para todos los platos típicos de cada país, ahí probamos nuestros primeros mafes o tieps y aprendimos del sentido de comunidad tan fuerte que hay alrededor de estos pueblos ( en este caso el wolof)… el compartir tiempo con ellos nos impacientaba para seguir nuestro viaje dirección sur y sumergirnos en la verdadera África!

Pero antes de meternos en la África negra nos quedaba pasar por el país que hace de frontera transitoria entre estas dos culturas… donde el blanco y el negro se comienza a mezclar…Mauritania.

Cuando en Marruecos decíamos que íbamos en esta dirección todo el mundo nos advertía de que era demasiado peligroso…otro mundo! Muy pobre! No tenéis ni idea sobre a donde vais y lo que vais a ver!

La realidad era que para nosotros comenzaba la verdadera aventura!

El paso fronterizo entre el Sahara Occidental y Mauritania, Guerguerat , es conocido por los 6 kilómetros de NO MANS LAND que hay dado que a pocos kilómetros desierto adentro es donde se encuentra la frontera entre el Sahara Occidental ocupado por Marruecos y el territorio controlado por el Frente Polisario, el movimiento de liberación nacional del Sahara Occidental…la cosa no nos pudo salir mejor y cuando ya nos encontrábamos al otro lado de la frontera nos encontramos con Ismael, un combatiente del Frente que nos contó mucho de lo que allí se esta viviendo desde hace años… hablaba un perfecto español y tuvimos una conversación realmente interesante.

Los que nos habían advertido que entrabamos en otra realidad tenían razón…ante nosotros el Sahara en toda su plenitud, calor y desierto mientras atravesábamos los casi 600 km que separan la frontera con la capital del país, Nouakchott… por mucho que intentamos pararnos antes de llegar a la capital, a excepción de un pueblo llamado Chami lleno de trabajadores de una mina de oro que encontramos a mitad de camino, no había nada mas que desierto en el camino… con el hombre que nos llevaba en autoestop ( un oficial que trabajaba en la frontera) paramos varias veces al borde de la carretera para sentarnos un rato y descansar con los nómadas que habitan en el desierto y que posan sus jaimas cerca de la carretera para que los escasos coches que pasan les compren leche de camello.

El aspecto de estos nómadas es inspirador, místico…un placer para los sentidos ver a estos hombres con unas fracciones tan especiales y marcadas vistiendo su túnica tradicional de color azul intenso, los boubous ( muy parecida a la túnica tradicional saraui) en el medio del desierto…transmiten la misma serenidad que sus camellos andando lenta pero elegantemente mientras el sol cae, imágenes de esas que sabes que nunca olvidaras. A medida que avanzábamos y dependiendo de donde nos parábamos los colores de la arena y de las rocas eran completamente diferentes…en cierto modo el desierto nos llama a sumergirnos en sus entrañas para descubrir los sutiles detalles de un medio que nos han vendido como monótono y aburrido, pero que se presenta lleno de sutiles cambios y vida.

Fue el conductor de nuestro primer autos top en Mauritania el que nos dejo claro también el sistema tan clasista que sigue existiendo en la actualidad en el país, difícil de olvidar el entusiasmo con el que nos intentaba transmitir la suerte que teníamos de estar viajando en un buen coche con un moro blanco ( etnia beidan descendiente de árabes-berberes), debajo de el nos explica que estaban los moros negros o haratines, descendientes de esclavos de los moros blancos y después ya los negros africanos dentro de los que encontramos etnias como los Fulani, Wolof o Sonike situados mas al sur del país en la actualidad.

Cuando llegamos a la capital pasaron varios días hasta que poco a poco nuestra mente y cuerpo comenzaba a acostumbrarse a todo aquello… siempre que reflexiono sobre como describir esta ciudad se me atascan las palabras pero resumiéndolo diré que es el máximo desorden y anarquía que he visto en una “capital”. Pasear por ella es como ver una ciudad que acaba de salir de una guerra… zonas destruidas, mucha suciedad, coches completamente destrozados pero que siguen funcionando, y un puerto que merece su propia documental por las escenas que se dan durante las 24 horas del dia…vivirlo para sentirlo y creerlo.

Después de muchas vivencias y de dejar a nuevos amigos sirios y moros en la ciudad comenzamos a movernos dirección sur, nos dirigíamos a Silla, un pequeño pueblo cercano a Kaedi a orillas del rio Senegal, frontera natural con el país de Senegal.

Llegar allí no fue fácil teniendo en cuenta que nos encontramos en un país muy pobre en la que solamente una pequeña parte de la población tiene coche y el resto en general son 4X4 de ONG que trabajan todo a lo largo del país. Cogimos la conocida como carretera de Mali y entre mas desierto y gracias a la ayuda de la policía que nos obligaba a esperar sentados en sus puestos mientras ellos nos buscaban un buen coche para seguir avanzando, llegamos al lugar.

Allí nos comenzamos a adentrar ya en la África negra y convivimos un poco menos de dos semanas con Moussa, de la etnia fulani o peul, conocida etnia nómada en África Occidental con la que coincidiríamos en todo nuestro viaje. Agricultores y ganaderos de vacas son fáciles de diferenciar por tener dos marcas debajo del ojo.

Moussa esta iniciando solo un proyecto de agricultura ecológica, cuando estuvimos allí era verdaderamente el inicio del proyecto y la evolución de mismo y condiciones fueron realmente duras… La área cercana al rio Senegal, especialmente en la parte de Mauritania esta sufriendo una desertificacion y sequía a pasos agigantados, lo que antes era sabana ahora es desierto por lo que no hay comida para el ganado ni animales salvajes, las vacas están famelicas y muchas han sido ya trasladadas al otro lado del rio, en Senegal, donde en algunas partes todavía se puede encontrar un poco mas verde…la situación de esta región es verdaderamente alarmante… y los desplazamientos humanos a otras zonas “con mas posibilidades” están comenzando a surgir.

Vivir con la familia de Moussa al mas puro estilo local fue un aprendizaje difícil de olvidar, ver como la gente puede vivir (y sobrevivir) en un medio tan sumamente duro es una lección constante…la adaptación del ser humano es algo tan sumamente impresionante que solo haciendo un viaje local por áreas como estas puedes llegarlo a comprender… y a admirar.

Para nosotros fue un periodo realmente duro, una lucha constante con nosotros mismos para no abandonar e irnos al día siguiente. Estábamos en febrero pero las temperaturas eran las mas altas en las que nunca hemos estado, sin hacer nada sudabas continuamente, bebiamos 17 litros de agua al día, el aire procedente del Sahara era caliente y te quemaba tanto los ojos que los teníamos al rojo vivo, la temperatura no bajaba por la noche y ni si quiera podíamos darnos una ducha porque el tubo del que salia el agua quemaba demasiado. Aunque intentábamos ayudar en el huerto apenas podíamos hacerlo un par de horas por la mañana, rápidamente el calor se hacia insoportable por lo que la gente se pasaba la mayoría del día durmiendo a la sombra de un árbol y hacían un poco mas de vida por la noche…por supuesto todo el mundo dormía fuera de las casas de barro que eran auténticos hornos que escupían todo el calor acumulado durante el día.

Nuestro única vía de escape era la limonada que nos hacíamos con los pequeños limones que crecían en el jardín de Moussa, y bañarnos en el rio Senegal en el que no teníamos demasiada confianza después de que un día viésemos pasar un hipopótamo así que con ropa incluida y al lado de la orilla nos metíamos rápido y salíamos en menos de un minuto… después de otro minuto, literalmente, estábamos secos.

Cuando consideramos que nuestro periodo allí había finalizado atravesamos por este mismo rio en piragua a Senegal. La panorámica no cambio mucho al principio teniendo en cuenta que nos encontrábamos con la misma etnia al otro lado y con el mismo nombre de los pueblos…

Teníamos claro que nuestra dirección era la costa, estábamos en Abril y comenzaba a hacer mucho calor en el interior, si no queríamos pasarlo demasiado mal lo mejor era estar cerca del mar donde la temperatura parecía regularse un poquito mas…

Tras tanta vida local y a ritmo de tiep, mafe y nescafe, ciudades como Richard Toll, Sant- Louis y mas tarde Dakar nos hicieron comenzar poco a poco a conocer la África negra de la que tanto nos habían hablado, la alegría de vivir de los Wolof, la etnia mayoritaria del país, el gusto por la música y las inmensas sonrisas de los niños y niñas que llenan el país. Aun así en estas ciudades nos sentíamos mas turistas blancos que otra cosa teniendo en cuenta que nos encontrábamos en uno de los países mas turísticos de esta parte de África, así que aunque pasamos varios días en la capital ( viviendo con la familia de nuestro amigo de Dakhla) para hacer las visas de Guinea y Costa de Marfil, en cuanto pudimos nos sumergimos un poquito mas por el interior en nuestro camino a Gambia.

En esta parte del viaje hasta llegar al Parque Natural de Saloum nos encontramos con paisajes dominados por inmensos Baobabs y Sabanas con un poquito mas de vegetación que en el país vecino…ademas, muchos franceses que han decidido instalar su nueva residencia de jubilados en esta zona por la diferencia del coste de vida en comparación con Francia ( con su pensión aquí pueden construirse la casa de sus sueños y tener 5 criados que se ocupen de ellos)… un viaje así te hace estar en todo tipo de situaciones y en esta zona fuimos invitados 4 días por Roger, un jubilado abogado francés que se estaba construyendo la mansión de sus sueños en el país… convivir con el fue comprender una parte importante de la economía de Senegal…

En esta zona, aunque no lo esperamos, vimos mucho turismo siempre llevado por franceses pero con trabajadores locales. Supermercados como Alcampo comienzan a llegar a estas zonas para satisfacer al completo las necesidades de los expatriados.

Entre encuentros muy diferentes y atravesando lugares que se quedan en nuestro corazón por su belleza y hospitalidad como la isla de Betenti, llegamos en piragua a Banjul, la capital de Gambia, un país que nos propusimos atravesar de sur a norte por el rio Gambia.

Una gran parte de nuestra estancia allí la pasamos con la familia de Bakary en Sarrakunda ( la ciudad mas grande del país). A diferencia del resto del países que habíamos visitado, Gambia no fue colonia francesa sino británica, por lo que aquí la población habla mas ingles como segunda lengua después de la propia de la etnia, la Mandinga en el caso de la familia de Bakary … curioso fue encontrarnos que muchos de los comerciantes en la ciudad eran Indios debido al trafico de trabajadores que se daba entre los diferentes terrenos ocupados por los británicos, en el caso de África se trasladaron muchos Indios a todas las colonias británicas para construir las infraestructuras.

En el caso de Mauritania la mayoría de los comerciantes eran del propio país o de Marruecos y en Senegal la mayoría eran libaneses y chinos, sobre todo en las grandes ciudades como Dakar.

El proyecto de Bakary nos ayudo como en el resto de países a comprender la cultura poco a poco, estábamos limpiando un terreno para transformarlo en un huerto grande comunitario…por el momento habían plantado ya algunos bananeros por lo que aparte de remover la tierra y sacar cada día cantidades enormes de basura, cada día regábamos los arboles y vigilábamos que iba bien… el terreno siempre estaba lleno de niños y niñas que venían a ayudar, saltar, jugar y aprender un poco de lo que allí estábamos haciendo… lo pasamos realmente bien durante nuestra etapa allí porque llegamos a hacer algunos pequeños talleres de educación ambiental con los mas pequeños!

Después de estos días comenzamos a remontar el rio siendo uno de nuestros primeros destinos un pequeño pueblo en el medio de la nada donde vivía mas familia de Bakary. Nos habían invitado a pasar por allí para que pudiésemos vivir un poco de la vida mas rural del país.

Llegar allí no fue fácil… el poblado estaba muy desviado de la carretera principal por lo que no había ni un coche, ademas el calor una vez que nos metimos al interior comenzaba a ser insoportable…Después de una buena espera a la sombra de un enorme árbol el bus local nos llevo y descubrimos que habíamos llegado el día en el que comenzaba el Ramadan por lo que todo el mundo se concentraba en no hacer demasiado durante el día para no gastar demasiada energía…teniendo en cuenta que ademas las temperaturas eran súper elevadas y el no beber para los mas viejos se hacia muy dificil!

Aquí descubrimos que nosotros como viajeros y ademas blancos, teníamos derecho a beber y a comer si queríamos, así que con los mas peques nos pusimos en circulo esperando nuestra comida!

Aun así intentábamos ser respetuosos sobre que beber y comer delante del resto…la verdadera fiesta llegaba a las 7 cuando todo el mundo estaba sentado en familia en el patio de su casas mirando atentamente el reloj con todo ya preparado ( comida, bebida, dulces, el que fumaba los cigarrillos) para que en el momento que llegase la hora todo fuese fácil… en general lo primero que beben es un vaso de agua caliente y después ya comienza el festín a veces toda la noche hasta que de nuevo vuelve a salir el sol con sus 12 horas de ayuno.

En pleno ramadan y con mucho calor continuamos nuestro camino por el rio gambia en un país en el que adoran el regge y donde el autostop resulto ser súper fácil en comparación con el resto de países, hasta la policía nos llevo amablemente en alguna ocasión!

Antes de pasar a Guinea Conakry teníamos que salir de nuevo por unos kilómetros a Senegal, y con ello volvíamos a las largas esperas en autostop… nos encontrábamos en la única carretera que une Senegal con Guinea pero no sabíamos si por el ramadan ( en general la familia se junta y no se mueve durante esos días) o por que razón no pasaba apenas un coche por allí a parte de los cargados peugeot 505 que hacían de taxis entre las principales capitales de los países vecinos… ver el funcionamiento del que es el principal medio de transporte en África Occidental es una locura… se llegan a meter hasta 15 personas al interior y la parte de arriba los cargan hasta sus máximos… la cola de peugeot cargados en esta frontera fue una de esas imágenes que tu cerebro no logra entender… pero enserio? Es posible?

Pese a la espera durante estos días, cada tarde lográbamos encontrar a alguien que nos invitaba a pasar la noche en su casa y a celebrar el fin del ramadan de ese día con toda la familia ( si no encontrábamos nada solíamos ir a las comisarias de policía y generalmente nos ayudaban sin problemas). En esta época y en estando tan lejos del mar, el calor era insoportable… cuando nos ofrecían el famoso bisap ( te frio de hibiscus) bien frio al romper el ramadan eramos las personas mas felices del mundo… por supuesto cada noche dormíamos directamente en la calle con la familia buscando el poco viento que nos refrescase un poco y nos duchábamos con unos cubos de agua fría que nos daban la vida ( durante unos minutos) luego teníamos el mismo calor!

En las esperas siempre se nos acercaba gente curiosa, en general niños a jugar un poco con nosotros o a simplemente observarnos… pese al calor cada minuto en ese continente era una experiencia inolvidable, caras que todavía hoy en día me vienen de vez en cuando a la cabeza.

Antes de atravesar esta frontera llegamos a pasar 3 días esperando en el mismo pueblo, Medina, un pueblo sagrado para los musulmanes con un ambiente un poco característico ( por ejemplo Thomas no podía fumar)…cuando vimos que la cosa era imposible cogimos un antiguo bus de Sevilla que ahora, 40 años después, se encontraba allí descuartizado haciendo este recorrido entre Senegal y Guinea.

La entrada a Guinea la esperábamos con impaciencia…para nosotros era la llegada a las montañas y a las zonas mas verdes, lo que en general significaba una mejor temperatura!

Guinea Conakry resulto ser el país mas especial en esta traversia… sus paisajes verdes y frondosos y su alegría de vivir nos encandilaron desde el primero momento… y eso teniendo en cuenta que nos encontrábamos en pleno ramadan, ya nos advertían de la marcha que había en todos esos bares que veíamos en cada pueblo durante el resto del año! En Guinea se nos hizo en muchas ocasiones realmente difícil encontrar comida y hasta agua! Apenas había electricidad incluido en las ciudades y muchos días podemos confirmar que prácticamente hicimos el mismo ayuno que el resto.

Fue por estas tierras donde nos reencontramos con la etnia Peul, en este país una etnia mayoritaria al contrario de en Mauritania o Senegal. Desde el minuto uno en que nos encontrábamos en esta aparte del mundo sentíamos que teníamos que descubrirlo caminando, así que decidimos atravesar la región de Foutha Djalon a pie en un trekking de una semana y unos 80 kilómetros… esta decisión fue una de las mas acertadas de todo el viaje, la experiencia que aquí vivimos fue única.

No teníamos ninguna referencia sobre que plan seguir en esta área de montañas así que simplemente con nuestro GPS del móvil ( fue imposible encontrar en la ciudad de Lave un verdadero mapa) decidimos trazar nuestra propia ruta por el altiplano siguiendo las aldeas que veíamos marcadas pensando que allí quizás podíamos encontrar comida y dormir en seguridad…esa era toda la logística…

Una vez pasado el primer día descubrimos que era el mejor plan. Cuando llegábamos a un pueblo antes de que el sol se pusiese y nos veían andando en el medio de la nada con esa mega mochila eramos directamente bienvenidos…nuestra relación con la etnia peul a sido especial de principio a fin. La mecánica era siempre la misma…llegábamos a la pequeña aldea y tras cruzar la vaya de madera que normalmente cercaba el lugar íbamos a la mezquita donde en general estaban reunidos algunos hombres del pueblo y pedíamos hablar con el chef del poblado. Cuando nos encontrábamos con el le explicamos en francés de donde veníamos y le pedíamos pasar allí la noche… fue una locura…cada día nos daban el mejor sitio del pueblo ( en general una casa abandonada pero limpia donde podíamos poner la tienda) y un buen plato de arroz que nos aportaba las energías que necesitábamos para seguir caminando al día siguiente… ademas frutas y mas frutas, especialmente mangos y visitas para mostrarnos algunos puntos mas importantes del pueblo, las vacas, ovejas o huertos… los paisajes y gentes de Fouthha Djalon son simplemente mágicos, cada pueblo formado por los pequeños “champiñones” hechos en tierra que tienen como casa y todos los huertos alrededor parecen sacados de un cuento.

Los peul son un pueblo que vive de su medio y… bueno poco a poco fuimos descubriendo que en general en TODAS las familias el mas joven estaba trabajando en EEUU o algún otro país Europeo ( como ellos dicen son nómadas de ADN se mueven allí donde puedan encontrar sustento), por lo que cada mes envían dinero a la familia con lo que les sustentan para comprar en los mercados todo aquello que no pueden producir.

En el resto de pueblos que habíamos atravesado por los países anteriores nos sorprendía que en la mayoría de las ocasiones había solo mujeres y niños o personas viejas, pero aquí las aldeas parecían estar muy llenas. Descubrimos que en periodo del Ramadan todos se juntan y es también cuando se administra el dinero publico del pruebo y se hacen pequeñas reformas aprovechando que hay mas gente para trabajar… la verdad la ventaja de África Occidental fue que hasta en los lugares mas aislados podíamos comunicarnos en francés con una gran parte de la población, lo que te hace conseguir respuestas a la mayoría de las preguntas que se te pasan por la cabeza.

A ritmo de café local nos fuimos dirigiendo al Este del país, donde por primera vez en todo el viaje comenzamos a encontrarnos con una pequeña parte de la población cristiana…

En la parte cercana a la frontera con Costa de Marfil estuvimos esperando durante un día porque nadie nos cogía en autostop… para mas inri nos encontrábamos en el pueblo donde surgió el Ebola en Guinea y una gran parte de la población murió…los carteles advirtiendo todavía hoy de las precauciones a tomar están por todos los lados y todo el mundo nos contaba historias de los días que vivieron durante aquel infierno donde prácticamente todo el mundo perdió a alguien de la familia.

La atmósfera en esta parte de Guinea muy cerca a Liberia era especial…mucha gente por ser blancos y estar allí en el medio de la nada esperando comenzaba a tener sospechas de que fresemos espiás o algo así, algunos incluso nos lo dijeron en persona y tuvimos que acabar en la policía para solucionar el problema que se estaba comenzando a ocasionar…las esperas en zonas muy rurales se hacen un poco raras para los locales acostumbrados a ver pasar blancos solamente en los 4X4 de las agencias de viaje u ONG.

Si ya nos habíamos quedado maravillados con Foutha Djalon y los Peul, la Selva Clasificada de Ziama, Reserva de la Biosfera, y los llamados así mismos “forestales”, las personas que la habitan, nos recibieron con la misma hospitalidad que sus vecinos y allí pudimos observar una de las selvas mas increíbles de todo el viaje…

Pasamos varios días en la zona disfrutando de los paisajes y aprendiendo de los cultivos de cacao, arroz, café y aceite de palma que se dan en esta región… pudimos incluso ver la peligrosa producción local de este ultimo.

En guinea, también en Senegal, nos encontramos en muchas ocasiones con chinos que están construyendo todas las infraestructuras del país y explotando los recursos del mismo a cambio ( sobre decir que no es un intercambio equitativo), y justo cuando nos estábamos dirigiendo a la frontera con Costa de Marfil nos encontramos con cientos que estaban allí instalados debido a que están construyendo la carretera que hace de frontera entre estos dos países, ahora un camino de barro y agua!

Nosotros al final la recorrimos en una moto a 3 en medio de unas lluvias que comenzaban a ser torrenciales algunas horas al día…parecía que la temida época de lluvias llegaba!

Intentando esquivarla y pensando en tomar decisiones allí sobre por donde seguir cruzamos a Costa de Marfil… nueva comida, ritmo de vida y mucha población cristiana mezclada con la musulmana…

Pasamos un largo tiempo en nuestra primera ciudad del país Men, para poder planear nuestro futuro y actualizar nuestro blog que a causa de que el ordenador estaba roto llevábamos un montón sin escribir…

La vida quiso que al final no tuviésemos que planear demasiado… casualidades del destino la misma noche que el ramadan se terminaba y que todo el mundo lo celebraba contento en la calle con sus mejores vestimentas y en el caso de los niños llevando hasta zapatos! En ese mismo instante yo comenzaba a sentir frio por todo mi cuerpo y un poquito después el centro medico local me confirmaba que el temido mosquito Anopheles me había picado unos días antes ( posiblemente en Guinea) y que tenia la malaria!

Días de confusión y movimiento, después de unos días en Men y viendo que no mejoraba nos trasladamos a Abidjan, la capital, e ingrese en una clínica privada.

Cuando ya me recupere un poco y por lo menos podía viajar los médicos decidieron que lo mejor era volver a mi país de origen a recuperarme y hacerme las pruebas oportunas para asegurarnos de que todo iba bien.

Así lo hicimos! A finales de Julio llegábamos a Francia y a mediados de Agosto estábamos totalmente recuperados y con ganas de seguir el viaje… eso si… coger un avión para viajar en pleno verano de nuevo por África y ademas en época de lluvias no nos convencía demasiado, decidimos terminarlo en otro momento y dejarnos de aviones… el nuevo plan??

A pedalear dirección Este en bicicleta… lo único que teníamos en mente es que nos gustaría llegar hasta Mongolia pedaleando y que nos llevábamos con nosotros nuestro material de escalada!

El resto se lo dejábamos una vez mas al destino…

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