Portugal

 

 

 

De Porto a Burgos

1° Parte… PORTUGAL

12/11/2017 – 23/11/2017

 

11 DIAS

21 COCHES

28 PERSONAS

2 TREN

2 BUS

80 KM A PIE

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La idea inicial era comenzar el viaje desde Abries, nuestro pequeño pueblito de los Alpes franceses donde hemos estado viviendo el ultimo año, pero finalmente por diferentes razones practicas (terminar con la mudanza, dejar el coche de Thomas en el norte de Francia, últimos chequeos médicos) y por alguna razón obligatoria ( esta vez teníamos une fecha de llegada exigida a Burgos para el tema de las vacunas) decidimos modificar un poco el itinerario.

Cogimos un avión desde la ciudad natal de Thomas, Dole, a Porto. Los precios eran muy bajos y esto nos daba la oportunidad de ganar un poco de tiempo para visitar el norte de Portugal y de España hasta la llegada a Burgos.

 

Con el material de escalada acuestas (17 kilos en mi mochila y 24 en la de Thomas) nos pusimos rumbo a Porto.

En la gran ciudad pasamos un día en casa de un amigo. Dormimos allí y paseamos por los alrededores para presentar un poquito Portugal a Thomas y (todo hay que decirlo) comenzar a recordar un poco de mí olvidado portugués.

Al día siguiente decidimos comenzar el autostop hacia el que era nuestro siguiente destino: La Sierra de Arga.

Cuando estuve viviendo en el sur de Portugal había oido hablar de este rural lugar. Sabia que era muy tanquilo y que tenia una zona de escalada nueva que se ha abierto no hace mucho, por lo que pensamos que podría estar bien probar esta zona.

Salimos de Porto en el metro, que nos avanzo unos 10 km hasta un pequeño pueblo por el que pasaba la nacional. Salir de la gran ciudad te facilita ralmente las cosas en el autostop, buscar una buena posición es clave… basicamente puede ser la diferencia entre esperar 1 hora o dos minutos, y en esta primera parte del viaje en la que teníamos que gestionar nuestro tiempo al máximo era importante un poco de eficiencia, fue por eso que decidimos salir con transporte publico de la gran ciudad.

Una vez en la carretera todo comenzó a funcionar… Filipa y su padre nos recogieron por unos 20km. Se interesaron mucho por nuestro proyecto y nos invitaron a pasar la noche en su casa cercana a la playa, pero como todavía teníamos luz y nuestro objetivo era avanzar  un poco mas decidimos continuar. Un chico joven con su furgoneta y una madre orgullosa de su hija porque acababa de pasar una importante entrevista para ser chef en un importante restaurante de Lisboa fueron los siguientes coches en parar, y los últimos del día. Ya entrada la noche y ha mitad de camino con Sierra de Arga decidimos parar en un pequeño bar que había cerca de la carretera para tomar una cerveza. Justo enfrente un pequeño camino se dirigía a la playa donde pusimos la tienda y dormimos profundamente con el sonido de las olas del Océano.

Amanecimos con el paisaje que se repite a lo largo de toda la costa Portuguesa desde el norte de Porto… pequeñas casas blancas con pequeñas pintadas azules en ocasiones para los marcos de las puertas, sus tan conocidos azulejos; y grandes extensiones de cultivos en todas las direcciones, especialmente en todos los terrenos cercanos a la playa. Zona agrícola y pesquera, todavía podemos encontrar la furgoneta llegando al centro del pueblo con el pescado y las mujeres con pequeños puestos de verdura del huerto en frente de su casa… a pocos kilómetros de Porto la panorámica cambia completamente y la vida parece estar guiada con un reloj que marca el tiempo de manera diferente.

Dedo arriba y con motivación esperamos llegar en el mismo día a la zona de escalada. Un chico joven camino a la universidad nos para y nos lleva hasta Viana do Castelo. Después llegara nuestra primera caminata de unos 5 km hasta la Autovia. Tras esperar en un lugar muy malo por una hora jugando a adivinar la marca de los coches que pasaban, decidimos movernos un kilómetro mas abajo donde había una rotonda que iba por la Nacional. En un minuto un chico local de allí nos paro y nos llevo hasta el primer pueblo de la Sierra de Agra.  Cuando llegamos eran sobre las dos de la tarde y en el único bar que vimos antes de subir más arriba de la montaña nos dio por comprar lo poco que tenia la señora…pasta, pan y tomate para cocinar por la noche con la cocina de camping.

Menos mal que compramos… no imaginábamos lo que venia!

Nos pusimos a caminar y a caminar con nuestros kilos en la espalda… primero disfrutando del paisaje, después ya viendo que no pasaba ni un coche… teníamos completamente la sensación de estar en un lugar perdido del mundo (y realmente la civilización estaba a unos 40 km al otro lado del puerto). En algunos lugares nos parábamos y esperábamos un poco, pero al ver que no pasaba nadie seguíamos subiendo andando… El objetivo era el pueblo llamando Arga de Baixo donde a unos 2 km se encontraba la zona de escalada. Ya entrada la noche y en el comienzo de la carretera que sube la montaña mas alta de la zona vimos que no nos quedaba otra opción que ir subiendo hasta donde pudiésemos con los frontales y unas buenas galletas príncipe en mano. Llegamos a la cumbre después de 2 horas,  12 kilómetros, 600 metros de desnivel… y nuestras mochilas!! Cargar esos kilos a la espalda durante una subida así, solo aquel que lo haya experimentado sabe lo que es… llegamos felices a la zona mas alta y encontramos un buen sitio para cocinar y poner la tienda! La comida nos sabio a gloria y dimos muchas veces gracias por haber parado donde aquella señora a comprar esa comida… porque si después de ese esfuerzo no tuviésemos nada para comer hubiese sido un poco duro… no había ninguna tienda a 30 km a la redonda y el frío del invierno se comenzaba a sentir en uno de los puntos mas altos de Portugal, por lo que comer calentito se agradeció.

La mañana nos dio la sorpresa con el pie de Thomas, que todavía resentido después del accidente se levanto con dolor y con una movilidad limitada. Andamos 3km hasta llegar al pueblo Arga de Baixo (por la noche habíamos llegado a Arga de Cima) y allí encontramos la Taberna Horacio… que aunque cerrada nos abrió para darnos un café y un bollo ( era todo lo que tenia para comer).

El pueblo y todos los alrededores nos parecían muy curiosos. El paisaje y sus colores eran especiales, daba la sensación de ser desértico con una mirada general, pero tenían grandes extensiones de huertos incluso en las zonas con mayor desnivel donde habían hecho terrazas de cultivo. Los pueblitos  estaban rodeados de grandes rocas en la zona mas pegada a la montaña y como en todo el norte, los eucaliptos estaban por los alrededores de manera desordenada. Las mujeres paseaban al ganado con el pañuelo en la cabeza y los hombres cortaban la leña a nuestro paso por los dos pueblitos que encontramos por el camino.

El sitio nos gustaba, pero teníamos que tomar una decisión sobre como organizarnos. Thomas sentía dolor en el pie para hacer un día entero de escalada y también teníamos un poco miedo de irnos a escalar y volver casi en la noche a hacer autostop porque si nadie nos recogía no teníamos nada de comida por la noche.. y el simpático de Horacio ya nos había dicho que autobús por allí pasaba un día a la semana pero que no siempre a la misma hora… y ese no era el día en el que pasaba el autobús precisamente. Como era temprano decidimos por lo menos andar un poco por los alrededores sin la mochila. Hicimos un tour de unos 5km por detrás de la montaña sin cruzar mas personas que dos mujeres conduciendo un tractor, por lo que estábamos imaginándonos lo complicado que iba a ser salir de allí… no nos podíamos creer la sensación de incertidumbre y de aislamiento que sentíamos estando cuando mirábamos el mapa a 20 kilómetros de Caminha el pueblo que hacia frontera con España al paso del Rio Miño.

 

Después de hacer el tour decidimos ir a por las mochilas para pensar que hacer y en ese momento escuchamos un coche!! Nos ponemos directamente y una mujer dueña de un importante restaurante en Lisboa nos paro… una mujer majísima y llena de vitalidad que nos llevo hasta el mismo Caminha, donde después de hacer nuestras pequeñas compras en el mercado y de sentarnos en una terraza a disfrutar de la civilización nos pusimos rumbo a España cruzando el Miño en ferry. Si…la historia de dos personas que cargan con todo el equipo de escalada y hacen todo para llegar a un lugar de escalada, pero que finalmente no escalan! Veremos como sigue….

 

Xao Portugal! Hola España!

 

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Adeus Portugal , ola Espagne…

 

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