Khlong Yai-Bangkok

Ruta aproximada en Tailandia
Dias Km
12500
CAMPINGHOSTELTEMPLOS
354

**Perdonad por la demora! El texto lleva tiempo escrito y archivado en el ordenador pero con tanto movimiento durante los últimos 2 meses nos habíamos olvidado de cerrar este viaje en el blog como se merece! Ahí va el texto comenzado cuando todavía estábamos por Bangkok y terminado con nuestra llegada a Francia.

A excepción de Camboya y Tailandia en todos los países hemos pasado el tiempo completo de la VISA concedida… la mayoría de veces ha sido de un mes, pero en lugares como Turquía, Mongolia y China fueron dos meses y tres en el caso de Irán… bueno se me habían pasado los 5 días de la visa transito de Turkmenistán y los 10 de Siberia! En ambas ocasiones no tuvimos ninguna opción a tener una visa turista para pasar mas días en el país.

Decidimos pasar por Tailandia porque, sinceramente, es desde donde encontramos el vuelo mas barato para volver por Navidades a Europa. Estas fechas son un poco delicadas para los vuelos y ademas nosotros teníamos el extra de la bici por lo que teníamos que elegir bien desde donde volver para no gastarnos en un simple vuelo lo mismo que en dos años de viaje 🙂

La realidad es que Tailandia nunca lo habíamos incluido en nuestra lista de países a pedalear al ser uno de los lugares mas visitados del Sudeste Asiático…por experiencia sabemos que allí donde hay mucho turismo mas difícil se nos hace en ciertos aspectos viajar a nuestra manera y encontrar aquello que mas vamos buscando… pero bueno! Siempre hay que dar una oportunidad y en esta ocasión no teníamos otra opción!

Finalmente para nosotros Tailandia supuso… RELAJARNOS… buenas playas en nuestro camino a Bangkok, gente amable, buena comida, supermercados en todos los sitios, agua potable gratuita… la vida fácil!! Hacia tiempo! No tenemos mucho que pensar y reflexionar…pedaleamos y si tenemos hambre, sed o queremos parar siempre hay un supermercado a mano, un restaurante o una playa donde bañarse…esta vez si las bicis iban ligeras! Aparte de cargar con el desayuno, solo al final del día comprábamos en el super lo justo para hacer la cena y en general comíamos en algún restaurante local que encontrábamos por el camino.

Prácticamente la mitad de los kilómetros los hicimos pegados al mar por una carretera sin apenas trafico ( hasta en ocasiones con un carril bici perfectamente indicado!!!). La temperatura era simplemente perfecta… y cada 20 kilómetros disfrutábamos de darnos unos buenos bañitos en playas desérticas ( esta parte de la costa pegada a Camboya es de turismo local, y ahora no es la temporada alta, por lo que todos los hoteles o camping están cerrados). Buscar un sitio para acampar era tremendamente simple, podíamos elegir entre acampar en la playa con el permiso de la gente del pueblo o dormir en un templo… mas o menos alternamos cada día con una cosa diferente.

Carretera al borde de la playa
Cuidado elefantes en la carretera nacional??

Creo que en apenas 200km nos cruzamos con el mismo numero de ciclistas que en todo nuestro viaje ( dos parejas y dos hombres solos) ademas de algún extranjero ingles, alemán o hasta español que estaban viviendo en los alrededores de manera permanente y salían a entrenar con sus bicis de carretera por los alrededores… la verdad que todo esto se nos hacia extraño… poco a poco diferentes situaciones nos recordaban que volvíamos a occidente.

En los templos donde pasábamos la noche los monjes siempre nos daban la bienvenida con los brazos abiertos, nada mas que llegábamos y comenzábamos a instalarnos ( en general poníamos la tienda en alguna parte del templo cubierta) se acercaban para traernos agua, mostrarnos donde estaban los baños, donde dejar las bicis, donde poder ducharnos, como activar los ventiladores etc… Observar este budismo del que tengo tan poco conocimientos en comparación con el lamaismo me traía constantemente preguntas, veia practicas que nunca había visto en un monje ( comenzando por ejemplo con la de fumar como carreteros…) pero lamentablemente apenas podía conocer la respuesta de todas esas dudas porque en rara ocasión alguien hablaba ingles. La noche anterior de nuestra llegada a Bangkok, en un templo que se encontraba al borde de la carretera, encontramos a un monje mas joven que si que hablaba un poco ingles! Fue una alegría por fin poder preguntar a alguien muchas de estas dudas y poder visitar varias partes de los templos con explicaciones incluidas y nos solo con suposiciones. Focaliza y llegara.

Habitualmente la tienda la poniamos en la parte de afuera del templo
Los perros habitualmente tambien buscan refugio en los templos, los monjes les dan comida
En esta ocasions pusimos la tienda en el interior del templo

La verdad que los dos últimos templos antes de llegar a la gran ciudad fueron geniales, después del monje que hablaba ingles vino el monje atento, constantemente venia a preguntarnos si todo iba bien…su cara era la pura imagen de la armonía. Antes de que partiésemos y de manera muy especial nos hizo acompañarle al gran templo a rezar juntos y hacer una mini ceremonia antes de nuestra continuación, allí aprendí cosas muy curiosas respecto al “dorado” de los budas que “decoran” el templo y una vez mas comenzamos el día con energía para pedalear y seguir descubriendo hasta el final, hasta el ultimo segundo, la ultima pedaleada…no podíamos olvidarnos del gran aprendizaje de vivir como nosotros lo hemos hecho estos dos últimos años…vivir el presente, el ahora, el único momento que estamos seguros de vivir.

Tailandia suponía para nosotros una dualidad de sentimientos diarios producidos por un lado por una espiritualidad ( no siempre real) presente en los numerosos templos que nos íbamos encontrando en el camino y por otro lado con la gran cantidad de grandes supermercados llenos de cosas azucaradas y con la cantidad de personas obesas con las que nos encontrábamos… ahí fue cuando nos dimos cuenta que hacia tiempo que no veíamos a adultos ( y menos a niños) gordos… varias cosas no nos terminaban de convencer.

El nivel de los buses tunning en Tailandia

Pese que al principio nos costaba encontrar los mercados ( bazares) locales poco a poco comenzamos a toparnos practicante en cada pueblo con uno, y cuando digo que la vida es fácil en Tailandia quiero decir que en todo este tiempo sobre la bici es el primer país donde los precios en un mercado ESTÁN MARCADOS y nadie trata de engañarte! Por primera vez podíamos ir a comprar cosas al mercado sin la presión de pasar media hora peleándote en cada puesto por el precio…aunque tengo que reconocer que forma parte del juego y que a mi me encanta…ver los precios escritos era sentir como si algo se había perdido…el porque de elegir ir al mercado en lugar de a una cadena de supermercados.

Cada día parábamos al atardecer para despedirnos del sol dando gracias por poder ver pasar un día mas disfrutando de esa inmensa libertad que supone vivir 24 horas fuera en contacto continuo con los elementos y con el mundo… poco a poco el fin de este capitulo se avecinaba y cada respiro profundo mirando al horizonte y apreciando todo lo que hemos sido capaces de vivir se volvía mas fuerte.

Thomas puede reparar TODO
Desayuno con mesa incluida
Un pinchazo mas…
milkshake non stop

Según avanzábamos a Bangkok reflexionábamos sobre si no seria demasiado caos entrar hasta el centro de la ciudad en bici, pero al final todo se paso sin problemas y al margen del trafico típico de una gran ciudad todo salio bien… Pasamos una semana ultimando la preparación de las cajas de la bici, desmontando, recordando, riendo y comiendo mucha fruta y pac thai.

Llegando al centro de Bangkok

Una vez mas no existe nada mejor que tener tu bicicleta contigo cuando te encuentras en una gran ciudad, esto nos daba la posibilidad de movernos a descubrir barrios alejados del centro y poder seguir descubriendo y sobretodo disfrutar de la buena gastronomia que ofrece un lugar con tantas culturas diferentes… mmmmm comimos la mejor samosa y malaif kofta que yo había probado desde la India!

Es difícil de explicar lo que se siente en momentos como este…hace falta vivir un viaje largo y de esta intensidad para de verdad comprenderlo, si no es simplemente imposible de describir y comprender.

Volver a un aeropuerto ( la ultima vez fue en Abidjan, Costa de Marfil cuando fui repatriada por la malaria) se nos hacia raro… deshacer en cuestión de horas todo lo recorrido durante tanto tiempo no deja de ser un sentimiento muy raro… en la pantalla del asiento podíamos ver una imagen de la planeta tierra y con el GPS nuestra posición y todo lo que íbamos sobrevolando… pasamos por gran parte de los sitios que habíamos pedaleado y era como hace un viaje a cámara rápida recordando todas esas caras, paisajes y momentos… a veces deseaba con toda mi alma saltar del avión y en un momento plantarme en esa yurta perdida de Kirguistán para saludar a esa familia que nos haba acogida durante una dura noche de frio, o hacer otra paradita en el desierto de Lut para ver una vez mas esos paisajes lunares y sentir esa inmensa soledad de estar durmiendo en nuestra mini tienda sin nadie a 200km a la redonda…de parar en las montañas del Pamir a 4000m para poder volver a observar otra vez la inmensidad de esos cielos petados de estrellas y de luces, cielos donde no cabe nada… lugares donde con facilidad y de manera natural lograba simplemente OBSERVAR, donde los pensamientos se apagaban y se producía esa tan deseada conexión entre tu ser y el momento que estas viviendo. Nada mas.

Llegamos a Niza sin nuestras bicicletas ( que tardaron 3 días en aterrizar, como habíamos tenido retrasos a la salida de Bangkok se habían quedado en Noruega, donde hicimos una escala). En nuestra llegada a Francia nos esperaban los tios de Thomas que nos acogieron durante estos días de espera.

Cuando estábamos de viaje a veces se nos venia a la cabeza comer un buen queso, embutido, un buen vino…dependiendo el momento nos venían diferentes placeres cotidianos en occidente que en muchas partes de nuestro viaje eran simplemente imposibles.

Bueno…pues todo eso que nos habíamos imaginado durante tanto tiempo nos lo ofreció todo en una sola noche la tía de Thom… que mujer… 90 años y la vitalidad que yo no llego a tener muchas mañanas… un terremoto lleno de energía y de detalles. Esa noche teníamos una fondue esperándonos, con un buen vino, buen pan, buen embutido… la realidad??

Después de la cena nos miramos el uno al otro y nos dijimos… pues no es para tanto en verdad, sabiendo que ahora podemos encontrar todo eso en cualquier supermercado la cosa pierde romanticismo, es casi mejor el echar de menos ese buen queso que el sabor en si mismo… la inconformidad del ser humano.

Tras estos días de espera por las bicis y de adaptación a la France de nuevo nos pusimos rumbo dirección Marsella donde habíamos decidido separarnos. Yo dirección España y Thom dirección norte.

Después de tantisimo tiempo viviendo 24 horas pegados el uno al otro tocaba pasar las navidades con nuestras respectivas familias e intentar reflexionar y pensar sobre los siguientes pasos… momentos de altibajos constantes, separarnos fue duro, mas de lo que hubiésemos podido imaginar…al fin y al cabo solo nosotros sabemos lo que hemos vivido y los cambios que eso supone en nuestro presente.

Volver no es fácil, y lleva tiempo…lleva tiempo adaptarse de nuevo a un ritmo que no es el tuyo, dejar de vivir fuera, no tener imprevistos, sorpresas, reencuentros que te cambian el rumbo de tu día y quizás de tu vida… lleva tiempo ACEPTAR tu nuevo presente y continuar disfrutándolo y viviéndolo…por momentos he estado viviendo mucho mas en mi pasado que en mi ahora, y se que eso no es aplicar todo lo aprendido en estos 4 años de vida en movimiento ya pasados desde que terminase la universidad.

Un viaje como el que hemos hecho no es todo “viva la vida”, libertad y alegría… no es que nos cueste volver a Europa porque nuestra vida viajando era fácil y perfecta…un viaje como este requiere tomar decisiones constantemente, enfrentarse a situaciones muy diferentes y en ocasiones difíciles, requiere verte a ti mismo con tus cosas positivas y con tus cosas negativas , ser consecnuente de tus actos, poner a prueba tus limites físicos y psicológicos fuera de tu zona de confort, requiere saber de todo dependiendo del momento y requiere mas escuchar que opinar… cada momento tiene sus dificultades, salir de ellas es un nuevo aprendizaje.

Nuestro presente esta lleno de proyectos y al mismo tiempo esta lleno de incertidumbre, esta abierto a los cambios, a la sorpresa y al aprendizaje.

Nuestro presente es el que es y hay que aceptarlo y seguir construyendo, siempre intentando hacer aquello que nos llene y nos haga sentir bien, aceptarlo, cada segundo es único, el tiempo no se recupera y avanza a un ritmo que en ocasiones da miedo… la única realidad que conocemos es la de vivir nuestro ahora… a seguir practicándola que en este mundo no es siempre fácil!!! 🙂

Pronto nuevos proyectos sorpresa vienen!

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