Costa sur de Senegal

 

24-04-2018  /  04-05-2018

 

Por la costa sur de Senegal hasta Gambia…

7 coches

6 hombres

3 mujeres

 

Dejamos la gran ciudad, la capital…esa jungla que tanta energía nos ha quitado en numerosas ocasiones. Las grandes ciudades no son lugares fáciles para los viajeros…Son caras, ruidosas e inhumanas.

Nos ponemos rumbo al sur, necesitamos salir de Dakar después de haber finalizado con todos los trámites. Ahora nos sentimos libres para poder descubrir el real Senegal!

Cogemos un bus para salir de la ciudad y esta vez es menos de 1 minuto haciendo autostop para que un senegalés con su chofer nos pare. Se nos presenta aquí la inesperada oportunidad de ir directos hasta Gambia en un buen coche y con buena gente, ellos se dirigen a Banjul, la capital de este país. Pese a la ocasión nosotros queremos visitar la costa de Senegal y el Parque Natural de Saloum antes de ir a Gambia, por lo que decidimos ir con ellos unos 40km hasta la ciudad de Mbour.

Durante el viaje Moussa nos cuenta su historia. El tienen pasaporte europeo después de haber vivido varios años en Bruselas pero ahora se ha establecido de nuevo en Senegal y tiene un negocio de venta de telas importadas de Europa y Asia en Dakar y en Banjul (donde se dirige a visitar una de sus tiendas).

Llegamos a nuestro destino y nos paran en el centro de la ciudad donde insisten en invitarnos a algo de comida para la continuación del viaje. Tras la despedida nos ponemos a andar por unos km hacia la salida del ruidoso centro donde la subida de la temperatura es notable… solo  nos hemos alejado un poco del océano y directamente los 45 grados están presentes… después del buen clima de Dakar por 10 días (lo único bueno que tiene) los primeros km andando en este calor no se hacen del todo fáciles!

Ya a la salida del pueblo un hombre que trabaja en la construcción nos lleva hasta Nianing, pequeño pueblo de costa que nos deja sentir la fresca brisa de mar de nuevo. Comenzamos a ver las grandes casas que sobresalen en el margen de la carretera donde se encuentra el océano y en poco conoceremos que una multitud de franceses y belgas (entre otros) pasan aquí placidamente sus años de jubilación.

La panorámica en estos pequeños pueblos de costa es completamente diferente. Todo es más verde, los mangos comienzan a madurarse en los numerosos árboles que se encuentran por todas partes y los baobabs sobresalen al fondo con las primeras hojas verdes en sus ramas anunciando lo que ellos llaman la sesión de invierno.

Pese a que eran las 3 de la tarde decidimos probar a avanzar un poco más. Esperando en la carretera se nos acercaron diferentes personas del pueblo para preguntarnos sobre nuestro viaje y en dos ocasiones para ofrecernos alojamiento gratuito… Este tipo de ofertas no son siempre evidentes, con este tipo de viaje día tras día descubrimos que nos estamos convirtiendo en auténticos detectives. Estas obligado a estudiar cada gesto, cada mirada o cada palabra para saber si realmente puedes confiar 100 por cien en la persona que tienes enfrente. Esto no significa que sean personas peligrosas que nos vayan a robar o a tratar de hacer algo maligno… simplemente son personas que seguramente van a tratar de sacar algo de ti (enseñarte o hablarte 100 veces de la tienda de artesanía de su primo, hacer a amigos que vengan a la casa para venderte algún producto, enseñarte lo mal que esta la abuela de la familia y un largo etcétera). Encontrarnos en una situación así no es nada nuevo y normalmente salimos bien de este tipo de encuentros porque tenemos la labia para hacerlo, pero es cierto que en ocasiones tu cabeza simplemente quiere relajarse de este tipo de historias por lo que si lo ves venir directamente cancelas rápido la oferta del alojamiento gratuito.

Esperamos y esperamos en la carretera hasta aproximadamente las 6 de la tarde… el lugar hace fácil la espera dado que estamos cercanos a la playa ( fresquito) observando como las mujeres machacan las grandes conchas recogidas del mar para después utilizarlas en la construcción (mezclado con el cemento en la mayoría de las ocasiones).

Ya comenzaba a ser un poco tarde y comenzamos a reflexionar sobre una solución para dormir esa noche (entre las ofertas anteriores estaba un rastas que nos había ofrecido una pequeña casa de paja a la orilla de la playa por unos 3 euros). En ese momento de reflexión un todoterreno negro con Kya al volante se paro y con ello nuestra salvación! Kya, la amorosa Kya… una chica senegalesa de aproximadamente unos 30 años súper mega sonriente desde el principio paro el coche para preguntarnos sorprendida sobre lo que necesitábamos. La explicamos que como ya era tarde estábamos buscando un lugar para dormir y directamente nos dijo que nos montásemos en el coche que ella trabajaba para un francés jubilado súper simpático que tenia una casa muy grande con muchas habitaciones libres y seguro que a el no le importaba que pasásemos allí la noche.

Sin saber muy bien a donde nos dirigíamos y la cara que pondría el hombre al vernos llegar con nuestras sucias mochilas, nos montamos en el coche y a unos 8 km del pueblo llegamos a una zona residencial de grandes casas, donde principalmente habitaban franceses y belgas.

Nos bajamos del coche en el porche de una mega casa con gran piscina, hamacas, cocina exterior, agua caliente CONSTANTE, electricidad CONSTANTE y lujos que en Europa personas como nosotros no conocemos. Su propietario en este momento es Roger, un abogado francés ahora jubilado que como bien decía Kya desde el principio fue un autentico amor con nosotros. Nos ofrecieron una habitación con una súper cama…e incluso con baño y ducha incluidas!! Nosotros estábamos alucinando, todo parecía una especie de extraño sueño surrealista, sobra decir que no estamos demasiados acostumbrados a este tipo de habitaciones, a que nos ofrezcan una gran variedad de refrescos a beber, que nos sirvan comida europea o a que nos den unas toallas especiales para la ducha y otras para la piscina.

Conectamos muy bien con Roger, desde el principio insistió en que nos sintiésemos como en nuestra casa y finalmente así lo hicimos y así nos sentimos.

Encuentros como el que tuvimos con Roger donde finalmente pasamos 4 días, nos hacen darnos cuentas de muchos aspectos interesantes que nos han hecho reflexionar en numerosas ocasiones. Cuando vives un intenso viaje como este, estas continuamente predispuesto a compartir momentos con toda clase de personas sin ningún tipo de restricción de clase, de cultura, de religión o de genero. Solo con respeto como sentimiento e idea principal. Cuando una persona te abre la puerta de esta forma es lo primero que aparece dentro de ti.

Aparentemente con respecto a nuestras ideas, nuestra forma de vestir o nuestra forma de vivir la vida si nos encontraremos en una ciudad normal de Europa podría  parecer que personas como Roger y nosotros no tenemos demasiado en común, pero en viaje cada día nos damos mas cuenta de que los estereotipos o el “no tener que ver” desaparecen, y encontramos que con cada persona que nos cruzamos podemos llegar a interesantes ideas comunes, llegamos también a ampliar nuestra visión acerca de diferentes temas, aprendemos a abrir nuestras ideas… en definitiva, aprendemos constantemente. Para nosotros fue realmente interesante descubrir con él el otro lado de países como Senegal, el lado de los europeos que se instalan aquí. Como viven, el porque de venir a un país como este, sus negocios y su vida pasada. Su experiencia en la abogacía, sus historias y sus interesantes consejos acerca de multitud de cosas. Nos pensamos quedar un día y finalmente estuvimos 4 noches con ellos recuperando energías. Tenemos que decir que estas condiciones, que no las tenemos desde hace casi 6 meses, llegaron en uno de los momentos que mas lo necesitábamos dado que justo tanto Thomas como yo llevábamos un día sintiéndonos mal del estomago después de ingerir demasiada comida local, yo con estreñimiento y Thomas con diarrea… tener por estos días ligera comida europea, un buen descanso y porque no baños en la piscina nos recupero y nos dio la energía para continuar totalmente renovados!

En estos días con ellos conocimos a algunos franceses mas que viven por los alrededores y sus historias, fuimos dentro de la construcción de la nueva casa que Roger se esta haciendo, conocimos todos los precios y procedimientos para hacerlo de mano de una persona ultra organizada como el, una persona que tiene ABSOLUTAMENTE todo bajo control. Kya, su ayudante, es un amor, desde que nos recogió en la carretera hasta el último día siempre atenta a nosotros y a lo que necesitábamos, un especial carisma el de esta mujer.

Partimos con pena pero ya acostumbrados a las despedidas y con ganas de continuar el viaje. En estos días estuvimos pensando que seria bueno llegar lo máximo posible al sur por la carretera y después tratar de cruzar en barco a Gambia porque a si no estaríamos obligados a volver a coger la carretera que va dirección Gambia que pasa por el caluroso centro de Senegal. En este momento no teníamos la información de si nuestra idea era posible pero decidimos ir dirección  Dijfer para comprobarlo. (El ultimo pueblo de la costa).

Nos pusimos a hacer autostop fuera de la residencia y pasaron 3 minutos para que una mujer senegalesa al volante que vive en Francia se parase para llevarnos 30 km hasta el siguiente pueblo. Viajaba con su hijo autista, una vez cada tantos meses vienen a Senegal para en este pueblo visitar a un medico tradicional que con plantas le hace diferentes baños al niño que le ayudan mucho a relajarse y sentirse mejor.

Después, otra vez mochilas al hombro, caminamos por unos 4 km hasta la salida del pueblo donde nos recogió un hombre para avanzarnos 10 km hasta el pueblo de Samba dia.

Una vez que llegamos aquí nos encontramos a solo 15 km del que pensamos era nuestro destino del día, Palmarin. Allí se encuentra un Ecolodge que unos clientes del hotel donde colaboramos en Dakla nos recomendaron visitar. En Samba dia estábamos haciendo autostop a la salida del pueblo y un senegalés que estaba trabajando un terreno justo enfrente se acerco a nosotros para ofrecernos entrar a comer unos mangos juntos. Accedimos a tomar un descanso y fue una suerte dado que con el pudimos confirmar que era posible viajar desde Djifer hasta Gambia con las piraguas locales (su tío trabajaba con una de estas piraguas). Nos comento que teníamos que coger primero una piragua de Djifer a la Isla de Betenti, trayecto que duraba unas 3 horas, y tras pasar la noche en la isla para al día siguiente hacer Betenti-Gambia en poco mas de una hora.

Nos ofreció también que en el caso de que en Palmarin no encontrásemos un buen sitio para dormir volviésemos a su terreno donde podíamos poner la tienda sin problemas. Tras una deliciosa parada nos pusimos rumbo al Ecolodge donde llegamos en menos de 20 minutos gracias a una pareja de senegaleses que por primera vez en su vida paraban a un autostop.

Visitamos el Ecolodge pero finalmente  para lo que realmente aprovechamos en este perdido lugar fue para andar alrededor de la sabana por algo más de una hora dejándonos maravillar por los increíbles baobabs y palmeras que nos encontrábamos a nuestro paso…. Realmente maravilloso! Las vacas pastando, los numerosos pájaros de colores por todos los lados y como ya he dicho los inmensos árboles que tan pequeños nos hacían sentir.

Antes de que la noche viniese volvimos al pueblo de Palmarin en dirección al hotel de 5 estrellas abandonado al borde de la playa donde nos habían dicho que quizás podíamos poner la tienda para pasar la noche. Efectivamente podíamos dormir allí, pero pagando, había un guardián que se dedicaba a alquilar las abandonadas suites del hotel por unos 7 euros cosa que no nos motivo demasiado por lo que decidimos movernos un poco mas por el pueblo para ver si surgía algo.

La idea de poner la tienda a lo largo de la playa ( es súper grande) vino a nosotros, pero al no conocer bien el ambiente y saber entre otras cosas que hay hienas nos hizo pensar en buscar una opción mas segura.

En el pueblo un hombre nos ofreció poner la tienda en su casa pero también por algo de dinero, por lo que finalmente decidimos volver a Samba dia con la idea de volver al terreno del hombre que habíamos conocido.

Una vez en el centro y antes de llamarle decidimos parar a comer algo. En ese momento conocemos a Alu, un rastas mitad Senegalés mitad Gambiano, con el que comenzamos a hablar y que finalmente nos ofreció ir a conocer su casa. Esta casado con una chica francesa que compro un terreno en este pueblo hace 6 años, tienen un pequeño huerto y un bebe de 18 meses… nos paramos a pensarlo y nos pareció interesante conocer un proyecto así que a simple vista se acerca mucho a nuestras ideas y que hasta ahora no nos hemos cruzado en ÁfricA, asi que nos pusimos rumbo a la casa donde finalmente pasamos dos noches.

Lisia, la chica francesa llego aquí de vacaciones hace 6 años aprovechando que tenía un amigo de una región cercana. Tras hacer un voluntariado y conocer el precio de la tierra decidió comprar un terreno y después conocería a Alu. Comenzaron a plantar árboles, un pequeño huerto e hicieron su casa al estilo africano. Ella, experta en masajes ayurbedicos trabaja prácticamente en todos los ecolodge y hoteles de los alrededores con los clientes a los que también da clases de Yoga. Pasamos unos agradables días disfrutando de compañía joven, viviendo otra visión y por supuesto disfrutando de la pequeña Sambia una preciosa mestiza capaz de entender Wolof, francés e Ingles con 18 meses.

El tercer día Lisia nos ofreció llevarnos ella misma hasta Djifer porque el hotel en el que tenia sesión de masajes estaba muy cerca. Allí nos presento a Cecil y Jean do, una pareja de jóvenes franceses con un pequeño de cinco años que al igual que Licia hace 8 años decidieron comprar aquí un terreno, hacer una maravillosa casa en el árbol y comenzar con un súper bio huerto. La primera noche decidimos ir hasta el mismo pueblo de Djifer para enterarnos un poco del royo de las piraguas y de sus horarios. Deberíamos haber recordado mas dentro de nosotros que aquí los horarios no existen!

Llegamos a Djifer y nos dijeron que en principio al día siguiente habría una piragua para Betenti. Djifer es un pueblo curioso, un pequeño pueblo pesquero aparentemente pero que según nos informaron cuenta con más de 4000 habitantes. Movimiento constante. Toda la playa esta llena de piraguas que salen a pescar día tras día, los hombres van y vienen descargando grandes cantidades de pescado, en la orilla les esperan los mas jóvenes que se encargan de hacer de intermediarios entre los pescadores y los numerosos camiones frigoríficos que cada pocos minutos llegan a la playa para ser cargados y partir en todas las direcciones. Detrás de estos intermediarios y a lo largo de toda la playa las mujeres se encargan de secar el pescado en directo para venderlo, de vender comida, bebidas, ropas y todo lo que pueda llegar a vuestra imaginación. Las moscas y el calor a primera hora de la mañana acompañas este denso y agitado ambiente.

Pasa poco tiempo para que todo el centro del pueblo nos conozca y sepan que hay dos blancos buscando piraguas para Betenti. En todos los pueblos de pescadores en los que hemos estado anteriormente suele haber algunas pequeñas tiendas y poco mas… Djifer nos sorprende con todo tipo de tiendas, sitios para transferencia de dinero, restaurantes locales y hasta un bar! En el pueblo nos encontramos con Abdelai que tras explicarle nuestra situación nos ofreció en la playa una pequeña casa de paja por 4 euros para pasar la noche y así a la mañana siguiente poder ir rápido al otro lado de la playa para si hay suerte coger nuestra piragua.

Ya entrada la noche y con nuestra mochila en la cabaña, dando un paseo por el pueblo nos encontramos con Cecil y Jean do además de Pascal y Flavio, un francés y un italiano que también viven en la zona. Aprovechando la buena compañía nos sentamos juntos en el bar para compartir una cerveza fría y sus experiencias en esta parte de Senegal.

Por la mañana nos pusimos rumbo a la playa con todas las moscas agobiando y nos comenzamos a mover por donde se podía preguntando sobre la piragua…. Después de 2 horas y gracias a la ayuda de alguna persona conocemos que no habrá piragua ese día…quizás al día siguiente se supone que viene.

En este momento nos encontramos con un problema, teníamos el dinero justo en francos cefa para pasar allí un día (no pensamos en la idea de pagar alojamiento) y llegar a Gambia, por lo que si teníamos que pasar otra noche mas pagando y con la mosca detrás de la oreja de si al día siguiente verdaderamente tendríamos la piragua, comenzamos a pensar que quizás el dinero no seria suficiente para llegar a Gambia (alojamiento, pagar las piraguas y comer). Concentrada en la cabaña donde todavía teníamos nuestras cosas me puse ha hacer macramé  con algunas increíbles conchas que encontré en la playa con la idea de vender en algún ecolodge cercano. En ese momento apareció Jean do para saludarnos y le explicamos la historia a lo que directamente nos ofrece ir a su casa y pasar con ellos el resto del día además de dormir allí para que así no pagásemos otro día de alojamiento y contásemos con eso extra. La idea nos convenció porque de verdad nos apetecía compartir momentos con esta pareja que podemos decir es hasta ahora la que vive mas acuerdo a nuestros ideales e ideas de futuro, por lo que visitar su lugar y escuchar su experiencia era algo interesante. Ellos hacen 6 meses aquí y 6 meses de sesión en Francia. Poco a poco han construido aquí su pequeño paraíso y comienzan a hacerse hueco pare vender los vegetales que producen. Ahora están especialmente contentos porque en 3 días parten a Francia donde hacen la sesión de recogida de frutas y de venta de un poco de artesanía.

La estancia en su mágico lugar fue genial, compartimos diferentes historias juntos y aprovechamos  para comer una buena ensalada con unos buenos tomates que también hacia tiempo! Por la mañana de nuevo 3 km hasta la playa para ver si ese día salía la piragua. Esperamos y esperamos y después de aproximadamente dos horas la piragua llego PERO no volvía a Betenti en el mismo día sino NORMALMENTE al día siguiente seguro segurísimo a las 10 de la mañana. Otro día mas ya era demasiado, por lo que no nos quedo mas opción que decidir movernos a Mbour a 60 km donde se encontraba la única ciudad que tenia un cajero.

Esto fue súper extraño, decidimos coger un bus local para hacer el trayecto dado que era tarde y teníamos que asegurarnos de hacer la ida y vuelta en el mismo día. Fue extraño el echo de deshacer fácilmente lo hecho. El trayecto que hicimos en bus duro aproximadamente una hora y en esta “fácil hora” cruzamos todos y cada uno de los sitios que anteriormente habíamos atravesado en un viaje de cerca de 8 días… esos 8 días ahora eran una hora pasando por delante de las casas de gente que nos habían acogido o ofrecido algo en la espera. Nose es la primera vez que vivimos esto y fue especial.

Volvimos ya con dinero en el bolsillo y decidimos dormir en la casa de la playa de Ibraim. Al día siguiente EFECTIVAMENTE la piragua partía para la isla de Betenti por fin.

El dueño de la piragua era Demba, un chico originario de Betenti que desde que nos conoció nos propuso dormir con la tienda en su terreno y mostrarnos la isla. Nos pusimos en movimiento en una pequeña piragua, apenas 10 personas y kilos y kilos de cemento y de arroz procedente de Tailandia e India para dar de comer a una isla que antiguamente era conocida por la producción de arroz. El viaje fue tranquilo, numerosas aves en el agua, y numerosas islas que tienen poco mas que un largo bando de arena simplemente perfecta y algunos árboles. Betenti es una isla de población Mandinga, en Djifer la población era serren por lo que de nuevo nos encontramos con una nueva etnia y con un nuevo idioma.

Esta isla fue para nosotros el gran descubrimiento y nos ha hecho mucho reflexionar sobre proyectos de los que ahora no hablare. Una isla tranquila, con el mejor pescado a unos metros, conocida especialmente por la pesca de langostinos y sepia, todos los manglares en la parte este que nos habían acompañado también a lo largo de todo el viaje en piragua dejan verse con las ostras pegadas a sus raíces, y como sorpresa un gran bosque de grandes palmeras, baobabs, acacias y tipos de árboles de los que no puedo conocer el nombre que nos dejo asombrados. No hay nadie blanco viviendo allí, solo este pequeño y simpático pueblo mandinga. Demba nos hizo visitar toda la isla a pie disfrutando de estos paisajes y de toda la información de una persona local como el. Tuvimos buenos momentos con su familia, con todos los niños del pueblo y dormimos tranquilamente en el terreno de la antigua casa de su abuelo  con el fresco aire del mar atravesando la tienda. ( Hacia tiempo que no la utilizábamos!)

Ya por la mañana nos pusimos dirección Banjul, la capital de Gambia, esta vez en un gran piragua llena de mujeres alteradas que iban a visitar su familia o a comprar cosas en el mercado de Gambia.

De nuevo el paisaje que nos encontramos en l hora y poco de piragua nos sorprendió, esta vez con delfines incluidos, este parque natural reserva de la biosfera se nos queda grabado en la memoria por multitud de cosas.

Tras este agradable viaje mejor que por carretera llegamos por fin a Gambia ILEGALES! Dado que entramos por mar no tenemos tampón de salida de Senegal ni el visado de GAMBIA… en esta patera esta vez somos nosotros los sin papeles.

Todo se soluciona finalmente yendo directos a la policía… pero sobre Gambia hablare en el siguiente post! Que si no mezclamos muchas informaciones!

🙂

En resumen, estos últimos 12 días en Senegal han sido diferentes al resto del viaje, hemos cruzado menos gente local (también por el medio de adentrarnos demasiado en tierra y dejar lejos la mar y su fresco viento) pero sin embargo nos hemos cruzado con otros habitantes de Senegal que también nos han enseñado esa otra parte de países como este. Estos reencuentros nos han ayudado a entender muchas cosas que antes ignorantemente criticábamos como es el caso de nuestro encuentro con Roger y Kya y nos ha llenado de energía, de juventud, de compartir ideas comunes, de risas y de conversaciones NORMALES típicas de amigos de toda la vida con encuentros como el de Cecil, Jean do o Licia.

Otra visión que nos ha cargado de una energía diferente y que de nuevo hace que nos llevemos a otro grupito más de personas dentro de nosotros.

 

Que bonita es apreciar la buena compañía!

 

Respecto al autostop aunque nos resistamos a decir siempre que nos preguntan que desde Marruecos y según nos dirigimos al sur es mas y mas complicado, la realidad es que nunca hemos tenido que esperar demasiado tiempo. Seguimos teniendo la suerte con nosotros. Tenemos que decir que ahora elegimos los coches a los que hacemos autostop, generalmente los mas nuevos o limpios (el resto seguramente te pararan diciendo que son taxis). No saben lo que es  por lo que en la mayoría de las ocasiones tenemos que explicar antes un poco nuestra historia para que nos entiendan. Además hasta ahora la mayoría que nos han recogido son senegaleses que han vivido en Europa o tienen algún familiar allí por lo que se muestran un poco mas abiertos a pararse y hablar sobre lo que necesitas. El resto de senegaleses en general se muestran con miedo de parar con su coche particular a gente desconocida.

 

Ahora toca nuevos país, nueva lengua, nueva comida y en definitiva nueva cultura! Ah! Y por supuesto nueva tarjeta SIM…Decir que nos encontramos en Sarrakunda ayudando a Bakari con su proyecto de agricultura por unas semanas… en esta ocasión especialmente con el cultivo del bananero entre otros vegetales!

 

A la próxima!

 

Merops apiaster
Merops apiaster
Tockus erythrorhynchus
Betenti

 

 

 

 

 

 

 

3 Comments

  1. Coucou les globe-trotters, encore un bel article riche en découverte et surprise, on a beaucoup aimé ce passage qui donne une autre image de l.afrique. Espérons que la saison des pluies ne soient pas trop penible, mais rassurez vous ici la saison des pluies froides de surcroît continue….
    Bises

  2. Alba has visto Baobabs!que experiencía tan increible, acabo de leer los últimos post, meno male que desde que me dijistes el nombre del blog me acordé por que lo sigo al 100% Lo que no me ha quedado claro es si ahora estais en Europa o donde hasta cuando? De todas formas, un abrazo para los dos de todo corazón espero que sigais vuestra experiencia todo lo que podais y más!Ojala rencontranos en algún punto!

    1. Amorzito!! Que hemos estado desconectados del blog en los ultimos meses de pedaleo!! Gracias por tu comentario y por seguirnos 🙂 Ahora estamos pedaleando para Asia Central!! Por el momento to maravilloso!! Espero que alli donde estes todo vaya bien!! Un abrazo enorme y gracias por escribir, me hace feliz!

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